Compromiso Institucional

a Contraloría General de la República que queremos transformada en una institución de clase única en 2050, será el fruto de las acciones que emprendamos hoy.

 

Llegamos hasta aquí tras la visión diseñada en el año 1,995 y dirigida por 7 contralores con distintos talantes. A partir de hoy, empezamos a tejer cuidadosamente la visión 20-50.

 

Para ello hicimos un proceso de selección del personal directivo que liderará nuestra transformación, con métodos psicométricos de última generación para identificar a los mejores, pero con atención primordial a la meritocracia y el currículo institucional, que incluyó la consulta con los compañeros de cada dirección; puede decirse que ellos eligieron a sus jefes. Así, nos sentimos orgullosos en dos sentidos: haber seleccionado a los mejores, y que esa selección sea un resultado de la democracia institucional.

 

El compromiso de todos, a partir de ahora, es transformarnos en funcionarios ejemplares según la visión que construyamos hoy. Esta es una tarea histórica: Construir e implementar la visión 20-50, en pro del bienestar social.

 

Una reingeniería así exige un compromiso institucional, con un fortalecimiento de la fiscalización preventiva que erradique la corrupción heredada e invalide sus efectos antes que se consoliden. Así, minimizaremos los desvíos de la administración pública y la gestión de gobierno se verá fortalecida y vigorizada para obtener el mayor rendimiento social de los bienes del Estado.

 

El control fiscalizador tiene que ejercerse con auditorías concomitantes y simultáneas; lo que haremos será auditar los actos públicos, para asegurar que estos hayan satisfecho los requisitos del procedimiento, así como garantizar que el precio sea el adecuado, a cambio de un bien o servicio de calidad que se traduzca en beneficio efectivo para el ciudadano.

 

De las experiencias anteriores de la Contraloría General de la República se deduce que ninguna medida procedimental será suficientemente estricta, de allí la urgencia de transformarnos, de manera que cada colaborador nuestro vele porque se adecente la gestión de gobierno, se cumplan todos los procedimientos y se actúe como una entidad que exija, siempre, el precio justo y razonable.

 

Si cada dólar público rinde su máximo, con una administración pulcra, los panameños veremos cómo mejora la salud, la educación, la seguridad y las obras de infraestructura... es decir, disfrutaremos de una mejor calidad de vida comunitaria.

 

 

 

GERARDO SOLÍS

Contralor General de la República

 

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